viernes, 12 de noviembre de 2010

En cuerpo y alma.

Aquí me tienes en cuerpo y en alma, dale todo consuelo a mi gratitud. Pues si amarte he debido, he fallado. Si mis susurros fueron demasiado fuertes para tus oídos y mis canciones desafinadas para el ritmo de tu alegoría, yo he fallado. Si enaltecí tu nombre desde lo bajo e hice de esto una malaventuranza pues si, he fallado. Yo creo en los recueros, de los viejo, de los malos. Creo en el pasado y en sus mentiras, creo en mi presente y sus atrevimientos. Mas desconfió en aquello que el futuro me ha callado y desconfió que mi corazón se mantenga inerte y fúnebre ante el acto mas minino de tu indiferencia, pues yo he fallado. . .

¡Tu haz fallado! Me inclino de manera irreverente. ¡Tu haz fallado! Que de dolor no se hable, que la decepción no se deje notar. Hagan sonar cada una de las campanas que despiertan lo recóndito. ¡HUYE! Pues tu haz fallado y haz despertado en mi lo inédito, lo imposible. Mis susurros se convierten en estridentes gemidos;  mis canciones, en intensos himnos de rencor, la inmortalidad se apodera de mi.

En cuerpo un simple humano, en alma...hallarás la respuesta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario