Al fin y al cabo todo se llega a consumar, mis cenizas que reposan frente a las tuyas nunca serán lo demasiado intrépidas para saciarte. Jamas tendré un sentimiento trazado como en lineas de arco iris. Aquel que yace en las alturas y aquel que surge de las profundidades no sabrá canalizar la ira, no sabrá calmar su impulso de negación, de contraste. No pido que combates mil guerras en nombre de nuestro amor. Ni que levantes un monumento en la cima de la cumbre. Te pido te escuches, que entiendas y que no me dejes caer. Trátame con ternura más no con lástima, la lastima es de los tiempos pasados, de aquellos en los que la agonía solía sentarse al lado de mi imaginación. Amor déjame ir y ya. Tratame con despecho y arranca de mi todo ese resentimiento oculto. Quiereme, ámame.
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